martes, 24 de junio de 2014

Ensayo de Alejandría

BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA
La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría, fue la más grande del mundo. Estaba situada en la ciudad egipcia de Alejandría, se estima que fue fundada a comienzos del siglo III a. c. por Ptolomeo I Sóter, y ampliada por su hijo Ptolomeo II Filadelfo con el propósito de ayudar al mantenimiento de la civilización griega entre civilizaciones egipcias que rodeaban a Alejandría.  Esta biblioteca se estima que llegó a albergar hasta 900.000 manuscritos.
Este lugar se consideraba un santuario, había un pequeño zoológico, jardines, una gran sala para reuniones y un laboratorio. Las salas que se dedicaron a la biblioteca terminaron siendo las más importantes de toda la institución. Durante siglos, los Ptolomeos apoyaron y conservaron la Biblioteca que, desde sus comienzos, mantuvo un ambiente de estudio y de trabajo. La biblioteca del Museo constaba de diez estancias dedicadas a la investigación, cada una de ellas dedicada a una disciplina diferente. Un gran número de poetas y filósofos, que llegaron a ser más de cien en sus mejores años, se ocupaban de su mantenimiento, con una dedicación total. En realidad se consideraba el edificio del Museo como un verdadero templo dedicado al saber.
Se sabe que desde el principio la biblioteca fue un apartado al servicio del Museo. Pero más tarde, cuando esta entidad adquirió gran importancia y volumen,  se creó una segunda biblioteca (la biblioteca hija) creada por Ptolomeo III Evergetes (246-221 a. C.), y se estableció en un lugar de Alejandría más alejado del mar; concretamente, en el antiguo templo  llamado el Serapeo (uno de los edificios más bellos de la Antigüedad). En la época del Imperio romano, los emperadores la protegieron y modernizaron, incorporando incluso calefacción central mediante tuberías con el fin de mantener los libros secos en los depósitos subterráneos.
Los redactores de la Biblioteca de Alejandría eran especialmente conocidos en Grecia por su trabajo sobre los textos homéricos. Los redactores más famosos llevaron el título de bibliotecario principal. Uno de los más importantes fue el poeta y filósofo Calímaco. Su tarea era la catalogación de todos los volúmenes y libros. Fue el primer bibliotecario de Alejandría. Los volúmenes se presentaban en rollos de papiro o pergamino y otras en hojas cortadas, que formaban los "tomos". Cada una de estas obras podía dividirse en "partes" o "libros". Se hacían copias a mano de las obras originales, es decir "ediciones", que eran más importantes por las correcciones llevadas a cabo. Las personas encargadas de la organización de la biblioteca y que ayudaban a Calímaco buscaban estos volúmenes y libros por todas las culturas y en todas las lenguas conocidas del mundo antiguo y enviaban negociadores para conseguirlas o pedirlas prestadas para su copia. Dedicaron grandes sumas a la adquisición de libros, con obras de Grecia, Persia, India, Palestina, África y otras culturas, aunque predominaba la literatura griega y helenística.

Su desaparición está ligada a guerras y fue destruida completamente por una turba de cristianos. Al año siguiente Teodosio I, a través de la orden de Teófilo, destruyó el Sarapeo (donde se encontraba la biblioteca hija).
Una nueva Biblioteca Alejandrina, recordando a la original y promovida por la Unesco, fue inaugurada el 16 de octubre de 2002 en la misma ciudad.



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